Entre 1980 y el año 2000, se produjeron en América Latina más de 700 desastres naturales, 363 en América del Sur, 200 en América Central y 163 en el Caribe. El consiguiente saldo fue de 72.000 muertes, 5 millones de personas sin techo y más de 100 millones de damnificados económicos y sociales.
 
Por su tamaño, están en posición de desventaja frente a los intermediarios financieros grandes del país en el momento de solicitar recursos para atender una emergencia de liquidez.
Tendrían que reducir o probablemente frenar sus desembolsos afectando la capacidad de recuperación de sus clientes y en consecuencia contribuyendo a la recesión y al desempleo.
 
El evento es de índole sistémica, y afecta una zona geográfica en particular.
Existe una necesidad generalizada de rápido acceso a recursos para hacer frente a un aumento repentino de la demanda de microcrédito. Este comportamiento es extendido y no específico de una institución individual.
El origen de la situación de iliquidez es exógeno y por lo tanto, está fuera del control de la institución microfinanciera.
Todo choque externo, sea de origen natural o provocado por el hombre, que desate una demanda repentina y real de liquidez, se considera una emergencia. Una lista no-exhaustiva incluiría: inundaciones, terremotos, huracanes, sequías, ondas frías, hambruna, intoxicación por productos industriales, incendios forestales, tormentas de viento, aludes, cortes de luz, ataques terroristas o guerrilleros, interrupción generalizada de las telecomunicaciones o fallas de los sistemas informáticos, disturbios o incertidumbre política, brotes generalizados de una enfermedad en un determinado momento, suspensiones bancarias y otros eventos que reduzcan la confianza en el sistema financiero.
 
 
Copyright © Emergency Liquidity Facility 2004. Todos los derechos reservados
Desarrollado por DATASHOP Y CIA - TOPCOMM
Resolución 800 x 600